Salud Mental: Creencias y realidades

Salud Mental: Creencias y realidades

Para saber qué es la salud mental, tenemos que saber antes qué es la salud. 

La RAE nos dice que salud es el estado en el que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones. Ajá… Entonces, eso quiere decir que salud mental sería el estado en el que el ser orgánico, o sea la persona, ejerce normalmente sus funciones mentales ¿no? ¡Pues aquí sí que tenemos un problema! Porque ¿cuándo sé que mi mente funciona bien o mal? ¿Quién me dice si lo que siento o pienso es adecuado o no?

Muchos dirán que esa persona es el psiquiatra, porque de toda la vida es el que me dice si “estoy loco” o no, me da unas pastillas mágicas o me pone una camisa de fuerza (modo irónico off).

Otros pocos dirán que el psicólogo. Digo pocos porque todavía hay gente que no asocia psicólogo a salud mental, sino que lo asocia a esa persona que “me escucha y me da consejos”. Vamos, lo que haría cualquier amigo una tarde de domingo con dos cafés.

Normal entonces, que con estos estereotipos erróneos la gente no quiera acercarse a ellos para preocuparse por su salud mental.

Pobre psiquiatra, que después de estudiar un carrerón dedicado a estabilizar químicamente los cerebros de las personas, entre otras cosas, quede reducido a “loquero”. Y pobre psicólogo, que después de dar herramientas para una mejor vida emocional, queda reducido a “los consejos de mi amiga Laura”. 

Otra realidad que asusta es que mucha gente deja para las últimas posiciones de la lista su propia salud mental, aún sabiendo que hay algo que no va del todo bien. Como psicóloga me he preguntado mil veces por qué no se le dedica a la salud mental el mismo tiempo y dinero que a ponerse aparatos para una sonrisa perfecta, tratamientos para un cuerpo diez o un móvil de 1000€. ¿Por qué esa incapacidad de invertir 60 minutos de tu semana para vivir mejor toda la vida?

La respuesta la encontré reflejada en los ojos de muchos pacientes que se sentaban delante mío por primera vez. La respuesta era miedo.

Miedo a reconocer que no son tan fuertes como creían. Miedo a que les vea como realmente son. Miedo a quitarse esa armadura que tanto les costó construir. Miedo a sentirse rechazados o juzgados. Miedo a sentirse vulnerables y/o emocionales. Miedo a sufrir profundamente. En definitiva, miedo a ser humanos.

Es entonces cuando yo les digo que los psicólogos no hacemos milagros, no tenemos varitas mágicas y chasquear los dedos no nos sirve para conseguir cosas. Pero hay algo que sí podemos hacer, y es acompañarte en ese camino de descubrimiento emocional. No podemos evitar que sufras, no podemos evitar que llores, que te enfades. En definitiva, que te emociones. Pero podemos enseñarte a hacerlo sin sentir que el mundo se desmorona y el vacío se apodera de ti.

En el Día Mundial de la Salud Mental, y los 364 días restantes, respeta tu mente, cuídala, entiéndela, mí
mala, porque todo lo que hagas por ella lo estarás haciendo por ti. #PideAyuda.

Carolina Chaparro López

Psicóloga