Desescalada Incógnita

Des escalada incerta

Desescalada Incógnita

Conversaciones en confinamiento

De Carolina Chaparro
Psicóloga de adultos de Espai GUT

Sí, puede ser que pienses…

¡No quiero salir por si me contagio o contagio a algún ser querido!

Una de las cosas que nos ha enseñado esta nueva situación es que no podemos controlar absolutamente nada de nuestro alrededor. Pensar que no podemos controlar cosas, que antes erróneamente pensábamos que controlábamos, nos genera mucha inseguridad y como consecuencia, mucha ansiedad. El contagio se puede intentar evitar, pero no se puede controlar. ¡Pero no desesperemos! Hay muchas otras cosas que sí podemos hacer para cuidarnos, y cuidar a los demás. Informarnos sobre las nuevas medidas de seguridad, lavarnos las manos o mantener una distancia de seguridad son maneras eficaces de protegernos.

¡Claro que sentiremos nervios al salir! Es algo inevitable, la incertidumbre va a ser una sensación con la que vamos a tener que aprender a vivir. Depende de ti si quieres hacerte amiga de ella o no, vivirla como algo adaptativo a una situación nueva o no. Probablemente has estado huyendo de esta sensación anteriormente, así que coge esta situación como una nueva oportunidad para conocerla mejor.

Me crea angustia no poder abrazar o besar a mis seres queridos

Vamos a tener que reformular muchas cosas de nuestro día a día. No olvidemos que en nuestra naturaleza está el ser personas con capacidad para adaptarnos a nuevas circunstancias. Adaptarse o morir dicen, y no demostrar cariño a nuestros seres queridos es como una “muerte emocional”, nos duele mucho no poder hacerlo. Así que busca maneras de demostrarles a los demás que te importan y que son importantes para ti, porque ése es el objetivo principal, no sólo el contacto físico.

¡Seguro que esto nunca acabará!

¿Cómo lo sabes? ¿Realmente tenemos pruebas empíricas que nos digan que esto volverá a pasar? Al revés, se está buscando una vacuna y tomando medidas para que esto no pase. Asegurar cosas de las que no tenemos pruebas nos limita el pensamiento, nos limita buscar y aceptar alternativas más racionales. No tenemos una bola de cristal que nos diga el futuro, así que evitemos creernos futurólogos.

No recuperaré jamás mi rutina

El término de jamás es muy sentenciador. Lo más probable es que la recuperemos poco a poco. Aquí es donde nuestra necesidad de instantaneidad y de querer las cosas ya, nos juega una mala pasada. Saber esperar es un arte al que estamos muy poco acostumbrados a practicar. Valora cada pequeña cosa de tu rutina que recuperes. Vívela como si fuera la primera vez.

¡Nada será como antes!

No, muchas cosas cambiarán. Temas relacionados con la sanidad o la economía cambiarán drásticamente, pero ¿de que se produzcan estos cambios quiere decir que nada, absolutamente nada, será como antes? Seguro que cosas cambiarán ligeramente, pero ¿realmente lo esencial no será como antes? Disfrutar de nuestros seres queridos, recuperar la libertad, volver a hacer aquello que te gustaba o relacionarte con los demás serán cosas que no cambiarán, porque sobretodo son cosas que dependen de ti. Esfuérzate por volver a crear tu propia normalidad.

Es lógico tener miedo, nos enfrentamos a una situación nueva que hace que estemos alertas ante cualquier peligro. No es sano sentir pánico, el pánico te bloquea y te impide afrontar situaciones complicadas o incómodas.

Si sientes que el pánico y la ansiedad no cesa, pide ayuda.

¿Cuándo tengo que pedir ayuda?

Cuando vemos que una vez superada la pandemia la angustia no baja, durante más de tres meses o sentimos que no podemos mantener nuestra rutina habitual, o aparecen:

  • Síntomas de reviviscencia: revivir hechos pasados negativos (pesadillas, pensamientos aterradores, acompañados con dificultades para respirar y / o palpitaciones …)
  • Síntomas de evasión: evitar lugares conocidos asociados a la situación, recuerdos y evitamos ver personas relacionadas con el hecho traumático.
  • Síntomas de hipervigilancia y reactividad: sobresaltos, sentirse muy nervioso o irritable, lo que provoca dificultades para enfrentarse al día a día.
  • síntomas cognitivos: problemas para recordar detalles importantes, pensamientos negativos constantes, pérdida de e interèés para actividades de ocio, o baja concentración que persiste, etc.
  • Necesidad de acompañamiento emocional debido a pérdidas y carencias.
No dudes en consultar con un profesional o enviarnos un e-mail a hola@espaigut.com